domingo, 7 de octubre de 2012

Normas de higiene postural y ergonomía


La función  de nuestros  pies consiste en proporcionar apoyo a nuestro cuerpo, aparte de servirnos para trasladarnos, detenernos,  realizar acciones rítmicas de propulsión y absorción de choques y  mantener el equilibrio.
Cuando nacemos nuestro pie está sin configurar y sus arcos no son perceptibles; solamente cuando el niño ha adoptado la posición erguida comienzan a hacerse visibles estos arcos, especialmente el longitudinal, consecuencia de los esfuerzos derivados de soportar el peso del cuerpo y de caminar.
Durante los primeros años de vida el pie se encuentra en pleno proceso de formación y, especialmente al principio, es una estructura muy flexible que no ha desarrollado la fortaleza suficiente, por lo que cualquier tensión anormal ejercida sobre el pie puede acarrear consecuencias negativas. Los primeros pasos se dan sobre superficies duras y firmes del hogar, calzadas de hormigón o aceras pavimentadas, lo que puede resultar perjudicial para los pies. A ello contribuye también el frecuente uso de zapatos indebidos desde el nacimiento.
En el pie del adulto el peso del cuerpo se distribuye entre la parte delantera del pie y el talón, en posición vertical la carga principal la soporta el talón y equivale a más de la mitad del peso del cuerpo. Así se entiende que cuando el peso se concentra en medio centímetro cuadrado de tacón de aguja, éste "pinche" los suelos. A medida que elevamos el talón mediante el uso de tacones, la distribución del peso cambia y cuanto más alto es el tacón, más se carga la zona delantera del pie.
Con tacones próximos a los 10 cm prácticamente casi todo el peso del cuerpo se ejerce sobre los dedos del pie.
La elevación del talón provoca no sólo una deformidad de la bóveda plantar, sino que además produce un acortamiento de los músculos gastrocnemios (en las pantorrillas) y sobrecarga de los huesos de los dedos de los pies. Así, los dedos se aplastan contra la punta del zapato y se deforman en forma de garra.
Prácticamente todo el peso del cuerpo se descarga sobre las cabezas metatarsianas y el pie pierde estabilidad. Además, el uso prolongado de tacones produce problemas a nivela d espalda ya que aumenta la curvatura lumbar provocando lumbalgias severas a causa de una hiperlordosis lumbar.
En el caso de los zapatos de punta fina, los dedos quedan aprisionados y se desequilibran. El dedo gordo sale hacia fuera, y los dedos cuarto y quinto se tuercen hacia dentro. Si bien todos los dedos se deforman, el que sufre las peores consecuencias es el famoso dedo gordo: se luxa hacia fuera, se desplazan los tendones y en la cabeza del metatarsiano aparece el juanete.
El dedo gordo deformado, atravesado, rechaza los dedos medios, que se deforman, y el quinto dedo o pequeño sufre una deformación inversa. Estas deformidades y desequilibrios son inicialmente pasajeros, pero con el uso prolongado de calzado inadecuado se hacen permanentes.
Hay un grupo de personas que son de alto riesgo si les aparece alguna lesión de este tipo: los diabéticos o con problemas circulatorios, que deben extremar el cuidado de pies, y las personas con arteriosclerosis de las extremidades inferiores y problemas de riego sanguíneo. 


CARACTERÍSTICAS DE UN ZAPATO ADECUADO


Recordemos que el mejor momento del día para comprarse calzado es al finalizar la tarde ya que tras una larga jornada es posible que nuestros pies estén hinchados y podremos comprar calzado que no nos apriete. Y hay que probarse ambos zapatos ya que es normal que un pie sea más grande que el otro.


Ø   El calzado debe ser cómodo para usted. Compruébelo caminado con ellos por la tienda antes de comprarlos. 
Ø   Debe tener un contrafuerte bueno, es decir que le de buena sujeción al talón. 
Ø   El tacón no debería exceder los 4 cm
Ø   El tacón debe ser ancho y la punta redonda de manera que no comprima los dedos. 
Ø   El zapato no debe doblarse desde la punta al talón, sino que debe tener consistencia o arco de enfranque que le da resistencia  desde la parte  posterior hasta la anterior. 
Ø   Se recomienda que el zapato abierto esté sujeto al menos por una tira desde atrás, porque los dedos del pie tienden a tratar de sujetar el calzado con un movimiento de reptación y se sobrecarga el metatarso, que es la parte anterior del pie donde apoya y sobre todo se ponen los dedos en garra. Cuando el calzado va sujeto desde atrás, la carga se reparte mucho más y no se fuerzan los dedos.

Síndrome del túnel carpiano


El síndrome del túnel carpiano es una neuropatía periférica que ocurre cuando el nervio mediano, que abarca desde el antebrazo hasta la mano, se presiona o se atrapa dentro del túnel carpiano, a nivel de la muñeca. El nervio mediano controla las sensaciones de la parte anterior de los dedos de la mano (excepto el dedo meñique), así como los impulsos de algunos músculos pequeños en la mano que permiten que se muevan los dedos y el pulgar.
El túnel carpiano, un pasadizo estrecho y rígido del ligamento y los huesos en la base de la mano, contiene, los tendones y el nervio mediano. El techo del túnel está formado por el ligamento denominado retináculo flexor. A través de este túnel discurren cuatro tendones del músculo flexor común superficial de los dedos de la mano, cuatro tendones del músculo flexor común profundo de los dedos de la mano y el tendón del músculo flexor largo del pulgar. Cualquier proceso que provoque ocupación del espacio (inflamación de alguno de estos tendones, presencia de líquido, etc.) provoca la disminución de espacio y el atrapamiento del nervio haciéndose que se comprima el nervio mediano. El resultado puede ser dolor, debilidad o entumecimiento de la mano y la muñeca, irradiándose por todo el brazo. Aunque las sensaciones de dolor pueden indicar otras condiciones, el síndrome del túnel carpiano es de las neuropatías por compresión más comunes y ampliamente conocidas en las cuales se comprimen o se traumatizan los nervios periféricos del cuerpo.
Comienzan gradualmente (también pueden aparecer súbitamente en algunos casos) y se manifiestan con sensaciones de calor, calambre o entumecimiento en la palma de la mano y los dedos, especialmente del pulgar y de los dedos medio e índice. Algunos pacientes que padecen el síndrome del túnel carpiano dicen que sus dedos se sienten hinchados e inútiles, a pesar de no presentar una hinchazón aparente. Los síntomas a menudo aparecen primero en una o ambas manos durante la noche, con una sensación de adormecimiento de las puntas de los dedos, originada por dormir con las muñecas dobladas.
El trastorno se debe muy probablemente a una predisposición congénita: el túnel carpiano es simplemente más pequeño en algunas personas que en otras. Otros factores que contribuyen al diagnóstico incluyen traumatismos o lesiones en la muñeca que causan la hinchazón, tal como una torcedura o una fractura; etc. En algunos casos es imposible determinar las causas.
Los movimientos repetitivos que se realizan en el curso normal del trabajo u otras actividades diarias pueden dar lugar a trastornos de movimientos repetitivos tales como bursitis (inflamación de una bursa, pequeña bolsa que facilita el movimiento de los músculos y tendones sobre el hueso), tendinitis (inflamación de los tendones) y sobre todo un hipertono, falta de elasticidad y fluidez entre músculos y tendones. No está totalmente comprobada, clínicamente, una relación entre los movimientos repetitivos propios de la actividad laboral y el síndrome del túnel carpiano.-

Higiene postural




Hace exactamente 3’5 millones de años, la evolución nos concedió a la raza humana el privilegio de pasar de la posición cuadrúpeda (cuatro patas) a la bipedestación (posición erguida). Gracias a esto pudimos dejar libres nuestros miembros superiores, confiándoles un papel importante y una gran responsabilidad, pudiendo así realizar tareas de gran fuerza o de prensa fina.
A cambio de esto tuvimos que pagar con la verticalidad de la columna vertebral y todo lo que ello conlleva.
En la actualidad, pasamos la mayor parte del tiempo en nuestros trabajos, donde de forma inconsciente adoptamos posturas que sobrecargan nuestra espalda, desembocando en los conocidos dolores en la zona cervical, lumbar, etc.
Al hablar de higiene postural nos referimos a la postura correcta que debemos adoptar al realizar las actividades de la vida cotidiana, ya sea de forma estática o dinámica.
Siendo conscientes de la situación de nuestra espalda en el espacio y la forma en que la disponemos, en trabajos que requieren permanecer mucho tiempo sentado, al elevar objetos pesados, etc., podemos evitar situaciones patológicas e incapacitantes como el conocido dolor de espalda.
Nuestro objetivo, será pues, evitar la sobrecarga de la espalda y disminuir el riesgo de aparición de crisis dolorosas.
La espalda es una estructura formada por la columna vertebral (vértebras y discos intervertebrales) y el sistema muscular.
De forma ocasional, el dolor de espalda puede ser debido a una enfermedad de la columna vertebral, pero la causa más frecuente de la aparición de las algias de espalda no es más que un mal funcionamiento de su musculatura.
La mejor forma de evitar y tratar el dolor de espalda es hacer ejercicio físico, evitar el sedentarismo y cumplir las normas de higiene postural y ergonomía.

NORMAS DE HIGIENE POSTURAL Y ERGONOMÍA
La higiene postural y la ergonomía son eficaces para prevenir los dolores de espalda, ya que su finalidad es reducir la carga que soporta la espalda durante las actividades diarias.
Una misma actividad se puede hacer adoptando posturas distintas. La higiene postural y la ergonomía enseñan a hacer todo tipo de actividades del modo más seguro y liviano para la espalda.

a- Posturas al estar acostado
- Al estar acostado es mejor situarse boca arriba. Dormir boca abajo no es recomendable, pues al hacerlo se suele modificar la curvatura de la columna lumbar y, para poder respirar, debe mantener el cuello girado durante varias horas. Si no puede dormir en otra postura, debería intentar hacerlo ligeramente de costado. Si, por ejemplo, se girase hacia el lado izquierdo, deberá flexionar la cadera y la rodilla derecha, aún manteniendo estirada la izquierda, y procurar girar los hombros y adaptar la forma de la almohada a su cabeza de modo que la postura relativa del cuello en relación a la columna dorsal fuese lo mas parecido posible a la que forman al estar de pie.

b- Colchón
Características del colchón y la cama:
- Actualmente la evidencia científica disponible demuestra que es falsa la creencia de que en los casos de dolencias de espalda el colchón deba ser muy duro. En comparación con un colchón muy duro (2,3 puntos de la escala del Comité Europeo de Estandarización), uno de firmeza media (5,6 puntos de esa escala) mejora la intensidad del dolor y el grado de incapacidad física en mayor número de pacientes. El rango de la escala va de 1 (mayor dureza posible) a 10, de manera que 5,6 equivale a una firmeza intermedia.

- El colchón debe ser firme y recto, en cuanto a que no debe tener la forma de una hamaca, pero debe ser suficientemente mullido como para adaptarse a las curvas de su columna (cifosis y lordosis) un colchón muy duro, como el suelo o una tabla, es tan perjudicial como un colchón excesivamente blando, en el que su columna "flota" sin sujeción.

c- Almohada
Características de la almohada:
- Si duerme boca arriba la almohada relativamente fina debe asegurar que la columna cervical forma con la columna dorsal el mismo ángulo que al estar de pie.
- Si duerme apoyándose sobre un hombro la almohada gruesa o enrollada debe mantener el cuello en el eje de la columna dorsal asegurándose que no caiga ni rote.

d- Posturas al estar sentado

Altura
Debe apoyar completamente los pies en el suelo y mantener las rodillas al mismo nivel o por encima de las caderas. Si utiliza un reposa pies debe tener una inclinación ajustable entre 0º y 15º sobre el plano horizontal.

Respaldo
La silla, con una suave prominencia en el respaldo, debe sujetar la espalda en la misma postura en la que la columna esta al estar de pie, es decir, respetando las curvaturas normales. Especialmente, debe sujetar el arco lumbar, estando provisto de profundidad regulable y altura e inclinación ajustables. Un respaldo de altura variable facilita que una misma silla se ajuste a distintas espaldas.
Los estudios científicos realizados reflejan que la presión sobre la columna vertebral y los músculos de la espalda es menor si el respaldo está ligeramente inclinado hacia atrás, formando un ángulo de 135 grados con respecto a la superficie sobre la que se está sentado. No obstante, no existe ningún estudio clínico de alta calidad que confirme que esa postura realmente resulte mejor para la espalda.
Debe evitar giros parciales. Lo correcto es girar todo el cuerpo a la vez. También es conveniente levantarse y andar cada 45 minutos.

Trabajar con el ordenador
La pantalla tiene que poderse orientar e inclinar.
Debe situarla a unos 45 cms. de distancia, frente a los ojos (no a izquierda ni derecha) y a su altura, o ligeramente por debajo. El teclado debe estar bajo, para no levantar los hombros, o debe poder apoyar los antebrazos en la mesa. La elevación del teclado sobre la mesa no debe superar los 25º. Si es posible, la iluminación debe ser natural, y en todo caso se deben evitar los reflejos en la pantalla. Las muñecas y los antebrazos deben estar rectos y alineados con el teclado, con el codo flexionado a 90º. Puede utilizar también un reposa manos de al menos 10 cm. de profundidad para reducir la tensión estática. Si usa prolongadamente el ratón, alterne cada cierto tiempo la mano con la que lo maneja. Coloque en un radio de 75 cms. los objetos que utilice frecuentemente, como el teléfono y el teclado, y a más distancia los que utilice menos a menudo, como las unidades de almacenamiento o la impresora. Así cambiará de posición cada cierto tiempo.

e- Posturas al cargar peso

Carga tradicional
Cargar "tradicionalmente" (frontalmente el peso que debe cargar, con las piernas estiradas, flexionando la columna hacia delante) siempre es malo. Si no tiene más remedio que hacerlo así, para que sea algo menos nocivo, compruebe que sus rodillas están flexionadas y que su columna está arqueada hacia atrás mientras lo hace, nunca hacia delante.


Carga Vertical
Agáchese doblando las rodillas, con la espalda recta y la cabeza levantada, apoyando los dos pies en el suelo, ligeramente separados (aproximadamente la separación entre las caderas) y lo más cerca posible del peso que debe cargar. Agarre entonces el peso con los brazos, manteniéndolo tan próximo al cuerpo como pueda, y levántese estirando las piernas y manteniendo la espalda recta o ligeramente arqueada hacia atrás, en ningún caso hacia adelante. Si el peso es considerable, mantenga las piernas ligeramente flexionadas mientras deba cargarlo.

Carga diagonal
Agáchese doblando las rodillas, con la espalda recta y la cabeza levantada, apoyando los dos pies en el suelo, uno ligeramente más adelantado que el otro, con la punta del pie más atrasado tocando el borde del peso que se deba cargar, de modo que el tronco prácticamente estará encima del peso. Agarre entonces el peso con los brazos, manteniendo tan próximo al cuerpo como pueda, y levántese estirando las piernas y manteniendo la espalda recta o ligeramente arqueada hacia atrás, en ningún caso hacia delante. Si el peso es considerable mantenga las piernas ligeramente flexionadas mientras deba cargarlo.


Levantar pesos
Levante los pesos tan solo hasta la altura del pecho, con los codos flexionados para asegurar que la carga está lo más pegada al cuerpo que sea posible. Si debe colocarlos mas arriba, súbase a una banqueta o escalera.


f- Posturas al estar de pie
Mientras esté de pie, mantenga un pie en alto y apoyado sobre un escalón, un objeto o un reposapiés. Alterne un pie tras otro. Cambie la postura tan frecuentemente como pueda.
No esté de pie si puede estar andando. Su columna sufre más al estar de pie parado, que andando.
Si debe trabajar con sus brazos mientras está de pie, hágalo a una altura adecuada, que le evite tener que estar constantemente agachado o con la espalda doblada y le permita apoyarse con sus brazos.

g- Calzado
Evite los zapatos de tacón alto si debe estar mucho tiempo de pie o caminando. Un zapato completamente plano, sin ningún tacón, tampoco es lo ideal, especialmente si existen problemas de rodilla. Un tacón de 1.5 a 3 cms. suele ser adecuado.


h- Barrer y fregar el suelo
Al barrer y fregar el suelo, asegúrese de que la longitud de la escoba o fregona es suficiente como para que alcance el suelo sin que se incline. Si no es así, cambie el instrumento porque le será imposible utilizarlo sin sobrecargar su columna. Las manos deben poder sujetar la escoba o fregona manteniéndose entre la altura de su pecho y la de su cadera. Al barrer o fregar, mueva la escoba o fregona lo más cerca posible de sus pies  y hágalo tan solo por el movimiento de los brazos, sin seguirlos con la cintura, asegurándose de que su columna vertebral se mantiene constantemente vertical y no inclinada.

Enfermedades profesionales

Se denomina enfermedad profesional a aquella enfermedad adquirida en el puesto de trabajo de un trabajador por cuenta ajena, y que dicha enfermedad este aparada  por  ley.


Para catalogar como profesional a una enfermedad es imprescindible que existan elementos básicos que la diferencien de una enfermedad común:

Agente: debe existir un agente causal en el ambiente o especiales condiciones de trabajo, potencialmente lesivos para la salud. Pueden ser físicos, químicos, biológicos o generadores de sobrecarga física para el trabajador expuesto.

Exposición: es condición "sine qua non" demostrar que como consecuencia del contacto entre el trabajador y el agente o particular condición de trabajo se posibilita la gestación de un daño a la salud.

Nexo de causalidad: debe demostrarse con pruebas científicas (clínicas, experimentales o estadísticas) que existe un vínculo inexcusable entre la enfermedad y la presencia en el trabajo de los agentes o condiciones delineados precedentemente.

Inclusión en la lista oficial: la restricción en el número de enfermedades profesionales de aquellas que cumplen con determinadas condiciones garantiza el otorgamiento automático de las prestaciones para los que aparecen en la lista, disminuyendo la incidencia de litigios y facilitando el manejo médico administrativo de los casos.



En el Uruguay tras 40 años, el gobierno actualizaró la lista de enfermedades profesionales, incluyendo 77 nuevas patologías. El Pit-Cnt reconoce el avance pero pide la inclusión de las enfermedades mentales para que sean indemnizable.

La puesta al día de la lista implica que la cobertura del Banco de Seguros del Estado.
En total, son 106 las patologías reconocidas por el Estado 

La principal novedad que deja esta actualización es la incorporación de las enfermedades del sistema osteomuscular, es decir las lesiones generadas por esfuerzos repetitivos como tendinitis y lumbalgias.

Actividades como el corte y fileteado de pescados y carnes, tareas con martillos neumáticos y motosierras, de almacenamiento y empaque en serie, son propensas a generar este tipo de dolencias.

A su vez, en los trabajos subterráneos o de tipo sanitario son comunes las lesiones por hiperflexión de rodillas.

El listado -que se basa en un documento publicado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en marzo de 2010- incorpora además las enfermedades causadas por exposición a agentes químicos, aquellas provocadas por exposición a agentes físicos como ruidos, vibraciones, radiaciones, y temperaturas extremas. 
El Estado también pasará a reconocer las enfermedades provocadas por agentes biológicos y las enfermedades infecciosas o parasitarias, las enfermedades de la piel y las afecciones del sistema respiratorio.
El  próximo paso será  la inclusión de patologías mentales como el estrés, las cuales están ausentes de este listado.
La incorporación de esta clase de enfermedades está sujeta a la conformación de un grupo multidisciplinario que determine la vinculación de la enfermedad mental con la actividad laboral, algo difícil de establecer con claridad.
La nueva Lista de Enfermedades Profesionales de la OIT fue declarada obligatoria por decreto presidencial revisada y actualizada al año 2010
Las  más destacadas son las que afectan la columna y los miembros superiores (tendinitis: inflamaciones de muñecas, codos, hombros, lumbalgias, cervicalgias, etc.), quedando excluidas las enfermedades mentales.

Enfermedades causadas por agentes químicos fósforo cromo manganeso arsénico mercurio plomo alcoholes, glicoles o cetonas etc

Enfermedades causadas por sustancias asfixiantes como monóxido de carbono

Enfermedades causadas por agentes físicos

Deterioro de la audición causada por ruido

Enfermedades causadas por vibraciones (trastornos de músculos, tendones, huesos, articulaciones, vasos sanguíneos periféricos o nervios periféricos)

Enfermedades causadas por aire comprimido o descomprimido

Enfermedades causadas por radiaciones ionizantes

Enfermedades causadas por radiaciones ópticas (ultravioleta, de luz visible, infrarroja), incluido el láser

Enfermedades causadas por exposición a temperaturas extremas

Agentes biológicos y enfermedades infecciosas o parasitarias

Brucelosis
Virus de la hepatitis
Virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)
Tétanos
Tuberculosis

Síndromes tóxicos o inflamatorios asociados con contaminantes bacterianos o fúngicos
Ántrax
Leptospirosis

Enfermedades del sistema respiratorio

Neumoconiosis causadas por polvo mineral fibrogénico (silicosis, antracosilicosis,
asbestosis)
Broncopulmonares causadas por polvo de algodón (bisinosis), de lino, de
cáñamo, de sisal o de caña de azúcar (bagazosis)
Asma causada por agentes sensibilizantes o irritantes reconocidos e inherentes al proceso de trabajo.
Alveolitis alérgica extrínseca causada por inhalación de polvos orgánicos o de aerosoles
contaminados por microbios que resulte de las actividades laborales
Enfermedades pulmonares obstructivas crónicas causadas por inhalación de polvo de carbón, polvo de canteras de piedra, polvo de madera, polvo de cereales y del trabajo agrícola, polvo de locales para animales, polvo de textiles, y polvo de papel que resulte de las actividades laborales
Enfermedades pulmonares causadas por aluminio

Enfermedades de la piel

Dermatosis alérgica de contacto y urticaria de contacto causadas por otros alergenos
reconocidos
Dermatosis irritante de contacto causada por otros agentes irritantes reconocidos

Enfermedades del sistema osteomuscular

Tenosinovitis de la estiloides radial debida a movimientos repetitivos, esfuerzos intensos y posturas extremas de la muñeca
Tenosinovitis crónica de la mano y la muñeca debida a movimientos repetitivos, esfuerzos intensos y posturas extremas de la muñeca
Bursitis del olécranon debida a presión prolongada en la región del codo.
Bursitis prerrotuliana debida a estancia prolongada en posición de rodillas.
Epicondilitis debida a trabajo intenso y repetitivo
Lesiones de menisco consecutivas a períodos prolongados de trabajo en posición de
rodillas o en cuclillas.
Síndrome del túnel carpiano debido a períodos prolongados de trabajo intenso y repetitivo, trabajo que entrañe vibraciones, posturas extremas de la muñeca, o una combinación de estos tres factores

Trastornos mentales y del comportamiento

Trastorno de estrés postraumático

Cáncer profesional

Cáncer causado por los agentes siguientes
Amianto o asbesto
Bencidina y sus sales
Benceno
Radiaciones ionizantes
Alquitrán

El cabello


INTRODUCCIÓN

El tema del cabello en el ser humano, es un tópico apasionante, extenso y por demás interesante. El conocimiento de la naturaleza del cabello, su estructura, sus características físicas y químicas, condición y disfunciones su tratamiento y cómo mantenerlo sano y saludable, ha sido motivo de extenso estudio e investigación científica a través de los tiempos y ahora puede decirse que es casi una ciencia todo lo referente al cabello, su manejo, y los tratamientos necesarios para mantenerlo en condiciones óptimas de salud, belleza y atractivo. La gente de todo el mundo concibe al cabello como algo muy importante de su propia naturaleza. Usamos al cabello como una expresión de nuestra personalidad, para reafirmarnos, sentimos bien y aún para atraer a otras personas, el cabello quizá es nuestro rasgo más distintivo pues cualquier cambio de color, estilo y corte, se nota inmediatamente y es motivo de comentarios o sugerencias.
El cabello es un material sorprendente. En las manos de un experto y usando los modernos productos capilares de diseño científico se convierte en algo reluciente, suave y lleno de vida, sin embargo y extrañamente el cabello es material orgánico muerto.
Entender al cabello desde un punto de vista científico permite al profesional predecir qué sucederá a los diferentes tipos de cabello cuando se someten a diferentes condiciones de tratamiento y manejo, y permite saber qué puede lograrse con el cabello de una persona particular y qué no se logrará cuando las fibras capilares del mismo son muy finas, o están muy cortas o tienen un color disfuncional o simplemente es un cabello difícil de manejar.

EL CABELLO HUMANO
Como todos los mamíferos, el ser humano tiene pelo y cabello en toda la piel aunque no sea totalmente visible, las características de este elemento nos son heredadas a través de la línea ancestral.
El color, la textura, la manejabilidad, y el grosor han llegado a nosotros por herencia genética no modificable. Los científicos piensan que el pelo evolucionó como rasgo de identificación, de "estatus" o diferenciación sexual entre los miembros de las especies. El pelo también tiene una función aislante que protege al ser del frío y el medio ambiente y una función como órgano sensor particularmente en las pestañas y las cejas que están relacionadas con las sensaciones del tacto. Se ha sugerido que el cabello transporta el olor característico de cada individuo, por el que se reconocen unos y otros entre sí. Un humano en promedio tiene aproximadamente 5 millones de folículos pilosos de los cuales 100 mil están en la cabeza al nacer, un bebé tiene aprox. 1,100 cabellos por centímetro cuadrado, con el tiempo ya entre los 30 y 50 años de edad esta cantidad se reduce a 250 - 300, cada folículo genera unos 20 cabellos nuevos durante su ciclo de vida. Tenemos tres tipos de pelo en el cuerpo: el Lanugo que sólo crece en estado fetal, el Vello que es corto (un centímetro) no contiene pigmento y su folículo no tiene glándula sebácea, y el Terminal que es largo (puede llegar a un metro o más) su folículo si tiene glándula sebácea y crece en la cabeza, brazos, piernas y tórax, durante la pubertad también se desarrolla en las axilas, la ingle y la barbilla.
Dependiendo de las características hereditarias durante la edad media y la vejez el cabello puede crecer normalmente o se miniaturiza o desaparece.


ESTRUCTURA DEL CABELLO
El cabello es una extensión especializada de la epidermis y consta de dos partes distintas, el Folículo piloso y la Fibra capilar. El Folículo piloso localizado en el panículo graso de la piel cabelluda es la zona

Dónde se genera y reproduce el cabello, circundado por una red de capilares que lo nutren, tiene una  actividad continua durante toda su vida útil. La primera sección del folículo se conoce como bulbo capilar que es dónde se generan las células especiales que al morir forman la estructura de la fibra capilar, también aquí se genera el pigmento y todas las propiedades físicas y químicas que tendrá el cabello como : por ejemplo: la resistencia, el grosor, forma y perfil de la fibra, brillo, flexibilidad, capacidad de humectación, etc. Al ir formándose el cabello, éste crece hacia fuera del folículo y se convierte en fibra  capilar con todas las características terminales de color, estructura, elasticidad, contenido de agua,  resistencia al estiramiento y al torcido, grosor, si es rizado o lacio, etc. La fibra capilar esta formada por una sección central llamada córtex responsable de la elasticidad y rizado del cabello unida a una sección de queratina rica en azufre responsable de la resistencia al estiramiento y torcido del cabello llamada matriz capilar y por último una sección exterma compuesta por aproximadamente 10 capas de escamas de queratina llamada cutícula responsable de proteger la integridad interna de la fibra y proporcionar gran resistencia, brillo y contraste al cabello.


PROPIEDADES FISICAS DEL CABELLO
Conocer a fondo estas propiedades es importante para el profesional que trata con el cabello desde diferentes circunstancia: ya sea formulando productos de tratamiento ya sea aplicando los tratamientos o capacitando al consumidor en el uso adecuado de los productos y procedimientos.

Elasticidad Capilar (Resistencia al Estiramiento). Es una de las propiedades más importantes. Debido a ella, el cabello resiste esfuerzos que cambian su perfil, volumen y longitud. La elasticidad permite que el cabello tratado retome a su nivel original sin daño. El cabello húmedo puede estirarse hasta un 30 % de su longitud y regresar a la medida original al secarse. La decoloración, los permanentes, la luz natural y la luz ultravioleta dañan la propiedad elástica del cabello. La elasticidad debe examinarse antes de la aplicación de cualquier tratamiento químico sobre el cabello.

Electricidad Estática. Cuando el cabello seco se frota o peina, se genera electricidad estática sobre todo cuando el tiempo es seco y caliente. Las cargas eléctricas provocan que cada fibra tienda a separarse y su control se dificulta. Los acondicionadores y shampoo con acondicionador reducen y controlan esta desviación.

Contenido de Humedad. A mayor contenido de humedad se genera más fricción en la cutícula, el cabello pierde suavidad y tiende a enredarse.

Diámetro de la Fibra. La elasticidad del cabello húmedo o seco está relacionada a su diámetro, a mayor diámetro la fibra tenderá a resistir más la fuerza de estiramiento y elongación.

Porosidad. En el cabello normal no dañado con su cutícula intacta, el agua no penetra al cortex y los shampoo no dañan la fibra, sin embargo al aplicar permanentes o tintes químicos, éstos atacan la cutícula haciéndola porosa. El uso continuo de tratamientos químicos agresivos tiende a crear un cabello poroso permanentemente que se vuelve seco, frágil y con tendencia a desarrollar puntas abiertas.

Textura. La mayor atracción de una bella cabellera reside en su textura y tacto condición que va a depender de: el diámetro de la fibra capilar (a mayor diámetro más cuerpo y volumen del cabello), del grado de tratamiento químico y daño interno de la fibra (el cabello natural es el de mejor textura) y por último de lo que se aplica sobre el cabello (geles, spray, lociones). Los acondicionadores de alta calidad mejoran la textura y tacto del cabello sobre todo si contiene moléculas de silicón.


ESTADO Y CONDICION DEL CABELLO.
En resumen, el estado general del cabello depende de cómo se le ha tratado, normalmente nosotros mismos somos los enemigos de nuestro cabello. El cabello necesita atención, cuidado y mantenimiento continuo para mantenerse sano y atractivo, una cabellera sana es aquella que se lava con regularidad usando productos de buena calidad. También es muy importante el acondicionar las fibras capilares adecuadamente con los productos indicados para cada tipo de cabello. El corte de puntas hecho por un profesional evita los daños del intemperismo que resultan en las puntas abiertas y la exposición del cortex al medio ambiente. Al cambiarse el color natural por uno de aplicación química, la consulta con un profesional experimentado orientará sobre cuánto color puede soportar en ese momento. El cabello y sobre los productos afines y adecuados para su tratamiento. Si se aplicará un permanente químico la consulta profesional sobre el momento de aplicarlo y el tratamiento adecuado es útil y necesaria. Una vez aplicado un permanente químico será necesario atender más el acondicionamiento profundo del cabello y evitar repetir los tratamientos químicos frecuentemente.
Con el correcto entendimientos de los principios del buen cuidado del cabello y regularmente poniéndolo en práctica, cualquiera de nosotros puede mantener su cabellera en excelente condición.
Por otro lado, se cae en la trampa de la sobre corrección del daño de la condición capilar si no entendemos las propiedades básicas del cabello en general, o tratamos de decolorarlo más de lo que puede soportar, o continuamente tratamos de arreglar errores de tratamiento químico ya cometidos o aplicamos permanentes al cabello que está en malas condiciones. Frecuentemente la salud capilar se pierde como resultado de la combinación de tratamientos erróneos en periodos largos.

La piel como barrera defensiva


El cuerpo humano posee un conjunto de barreras defensivas que tienen por función impedir la entrada y el desarrollo de los agentes patógenos que provocan enfermedad.

Barreras primarias
La piel es la primera barrera defensiva que impide el ingreso de agentes patógenos en el organismo humano, por eso es fundamental mantenerla limpia y flexible. El sudor, que producen las glándulas sudoríparas, tiene un pH levemente ácido; esta característica impide la supervivencia de muchos microorganismos. Las glándulas sebáceas producen ácidos grasos que inhiben el desarrollo de ciertas bacterias.
En los orificios corporales (boca, fosas nasales, orificios urogenitales, etc.), la piel recibe el nombre de mucosa. Las células mucosas segregan mucus, una sustancia, que actúa como una trampa eficaz. Las células de la mucosa de las vías respiratorias poseen cilias, que em­pujan el mucus con partículas de polvo y microorganismos hacia el exterior.
Otras secreciones que tienen función defensiva son las lágrimas y la saliva, que producen una sustancia química, llamada lisozima, capaz de destruir la pared celular bacteriana. Los jugos digestivos, ricos en ácido clorhídrico, también provocan la muerte de algunos microorganismos presentes en los alimentos.
Un tipo de defensa muy especial lo constituyen las bacterias de la flora intestinal; éstas colonizan el intestino e impiden el desarrollo de otras bacterias que sí son perjudiciales.

Barreras secundarias
Cuando las barreras primarias han sido vencidas, los agentes patógenos se adhieren al te­jido, utilizando distintos tipos de mecanismos, penetran en él, lo colonizan y se desarrollan. Es entonces cuando entran en acción los leucocitos (glóbulos blancos), principalmente los polimorfonucleares (PMN) o granulocitos y los monocitos o macrófagos. Los PMN po­seen lisosomas para destruir a los agentes patógenos. Los macrófagos también intervienen en la formación de anticuerpos. Ambos tipos de leucocitos poseen una serie de propiedades para capturar y destruir a distintos microorganismos:
Quimiotaxia: capacidad de responder a las sustancias químicas (llamadas linfoquino-nas) producidas por las células de los órganos dañados;
Movimiento ameboide: forma de desplazamiento que les permite movilizarse de un lugar a otro, semejante al que utilizan la amebas;
Diapédesis: capacidad que tienen los leucocitos para atravesar los vasos sanguíneos; fagocitosis: consiste en envolver al agente patógeno y destruirlo mediante la acción de enzimas.
El organismo experimenta una serie de fenómenos que favorecen la función fagocítica de los leucocitos. Por ejemplo, se produce vasodilatación y aumento de la permeabilidad capilar en la zona infectada, lo que permite un aumento del flujo sanguíneo y, por lo tanto, que lleguen más leucocitos.
Tanto las barreras primarias como las secundarias constituyen defensas no específicas, porque atacan a cualquier tipo de agente patógeno.
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Barreras terciarias
La última barrera defensiva está constituida por distintos órganos: la médula ósea de los huesos largos del cuerpo, el bazo, el timo y los ganglios linfáticos; estos órganos producen o completan el desarrollo de dos clases de leucocitos: los linfocitos B y los linfocitos T. Los del tipo B tienen la propiedad de elaborar moléculas especiales que neutralizan a los agentes patógenos y generan inmunidad en el organismo: los anticuerpos.
Antígeno es toda sustancia extraña que tiene la capacidad de provocar la formación de anticuerpos. Ejemplos de antígenos son las proteínas que forman parte de la cápsula viral, los lípidos que conforman la cápsula bacteriana, etcétera.
Los anticuerpos o inmunoglobulinas (Ig) son moléculas proteicas elaboradas por los linfocitos B cuando éstos están en contacto con un antígeno determinado. Un individuo llega a producir casi un millón de anticuerpos, de distintos tipos, durante toda su vida.
En este caso, la respuesta inmunológica que se desencadena se caracteriza por tener:

Especificidad, es decir, que hay un tipo específico de anticuerpo para cada tipo  de antígeno, porque se establece una combinación selectiva y precisa entre ambos;
Memoria, una vez que se produce un tipo de anticuerpo, un nuevo contacto con el agente patógeno que generó su producción hará que los linfocitos produzcan anticuerpos en más cantidad y con mayor rapidez.

Los linfocitos T se producen en la médula ósea, pero se dirigen luego hacia el timo, órgano del cuerpo ubicado en la base del cuello, donde terminan su maduración. Aunque no producen anticuerpos, tienen en su superficie receptores de membrana capaces de reconocer específicamente a los antígenos. Existen distintos tipos de linfocitos T: los lla­mados citotóxicos, que se unen a los antígenos del agente patógeno y lo destruyen con sustancias tóxicas; los cooperadores o auxiliares, que estimulan a los linfocitos B a re­conocer los antígenos, y los supresores, que inducen el cese de la actividad de los linfo­citos B y, por lo tanto, la interrupción de la producción de anticuerpos.
Los macrófagos, además de constituir barreras secundarias, intervienen en la forma­ción de anticuerpos. Luego de fagocitar al agente patógeno, se produce la lisis del mis­mo, y quedan incluidos antígenos en la superficie del macrófago. Cuando éste entra en contacto con un linfocito, se desencadena la producción de anticuerpos. Casi toda la respuesta inmune se produce gracias a que los macrófagos sirven de intermediarios; la ma­yoría de los antígenos sólo estimulan a los linfocitos a través de macrófagos.

Inmunidad activa y pasiva
La inmunidad es activa cuando el individuo produce los anticuerpos por sí mismo. Esta es natural como consecuencia de padecer una enfermedad, y es artificial cuando la formación de anticuerpos se produce como respuesta a la aplicación de vacunas.

Vacuna. Las vacunas son preparados que se elaboran con gérmenes, generalmente muertos, o toxinas de éstos, pero con su virulencia atenuada. Al aplicarlas, los linfocitos producen anticuerpos. Cuando la persona se pone en contacto con el agente patógeno de la enfermedad para la que fue vacunada, gracias a la memoria inmunológica de los linfocitos la enfermedad no se desarrolla. Esta respuesta inmune demora de dos a cuatro se­manas en establecerse, pero su duración es prolongada.
Por lo general, para mantener la capacidad inmunológica contra una determinada enfermedad, se debe administrar más de una dosis de vacuna.
La inmunidad se adquiere en forma pasiva cuando el organismo recibe los anticuerpos ya elaborados. Esto sucede naturalmente en el recién nacido, gracias a los anticuerpos ma­temos que recibe durante la gestación, a través de la placenta, y, posteriormente, durante la lactancia. Artificialmente, la inmunidad pasiva se obtiene cuando se aplican sueros.

Suero. El suero es la parte de la sangre que no contiene los elementos figurados (eritrocitos, leucocitos y plaquetas). En él se encuentran los anticuerpos que produce naturalmen­te el organismo contra gérmenes patógenos. Cuando se aplica suero a una persona, se ino­culan los anticuerpos que se formaron en otros organismos, ya sean humanos o animales.
La preparación de un suero exige inmunizar con antígenos a un animal (generalmente caballo o cerdo) para que elabore anticuerpos. Se procede luego a extraerle periódicamente sangre, se separa el suero por coagulación y se purifica y esteriliza.
Las inmunoglobulinas humanas son anticuerpos presentes en el suero sanguíneo humano, como por ejemplo la gammaglobulina; actúan directamente frente al contagio de en­fermedades, y se obtienen concentrando suero sanguíneo de donantes voluntarios.
Un individuo inmunizado pasivamente nunca tendrá más anticuerpos que los que recibió, y éstos gradualmente irán desapareciendo. La sueroterapia se emplea para producir una inmunidad pasiva temporal, ya que su acción en el tiempo es breve.
El empleo del suero, como el antirrábico, el antitetánico o el antiofídico, es efectivo para controlar una afección peligrosa. Se lo utiliza como medida preventiva en caso de ries­go de contagio masivo; por ejemplo, se suele aplicar suero contra la hepatitis A a aque­llas personas que viajan a zonas donde esta enfermedad está muy difundida.
Las vacunas se emplean como medida preventiva, para proteger a la persona
contra futuros ataques de agentes patógenos. Los sueros son principalmente terapéuticos, y se aplican en el momento que la persona está padeciendo la enfermedad, con el fin de curarla.

El tacto


Tacto

El sentido del tacto es aquel que permite a los organismos percibir cualidades de los objetos y medios como la presión, temperatura, aspereza o suavidad, dureza, etc. En el ser humano se considera uno de los cinco sentidos básicos. El sentido del tacto se halla principalmente en la piel, órgano en el que se encuentran diferentes clases de receptores nerviosos que se encargan de transformar los distintos tipos de estímulos del exterior en información susceptible de ser interpretada por el cerebro.
Debemos tener en cuenta que aunque principalmente el sentido del tacto se encuentra en la piel, también lo encontramos en las terminaciones nerviosas internas del organismo pudiendo percibir los altos cambios de temperatura o el dolor. Por lo que es el más importante de los cinco sentidos permitiéndonos percibir los riesgos para nuestra salud tanto internos como externos.
“Cuando nos describimos como seres sensibles, lo que queremos decir es que somos conscientes. El significado más literal y amplio es que tenemos percepción sensorial.”
El tacto pertenece al sistema sensorial cuya influencia es difícil de aislar o eliminar. Un ser humano puede vivir a pesar de ser ciego, sordo y carecer de los sentidos del gusto y el olfato, pero le es imposible sobrevivir sin las funciones que desempeña la piel. El tacto afecta a todo el organismo, así como a la cultura en medio de la cual éste vive y a los individuos con los que se pone en contacto.
La piel se encuentra en un estado constante de renovación debido a la actividad celular de sus capas profundas, varía de textura, flexibilidad, color, olor, temperatura y otros aspectos. Lleva consigo su propia memoria de experiencia, define nuestra individualidad; no sólo tenemos huellas digitales que son únicas, también tenemos una disposición de poros que es única. Es nuestra piel lo que se interpone entre nosotros y el mundo, constituye aproximadamente el 12% de nuestro peso corporal.
La punta de los dedos y la lengua son mucho más sensibles que otros puntos del cuerpo. Las partes más pilosas son generalmente las más sensibles a la presión, porque hay muchos receptores sensoriales en la base de cada pelo, también es más delgada la piel donde hay cabello o vello. El sentido del tacto no está en la capa externa de la piel, sino en la segunda, en la dermis.
Sensibilidad táctil
La sensibilidad táctil, se divide en dos tipos:
Sensibilidad protopática: es la sensibilidad más primitiva y difusa, poco o nada diferenciada, que responde a todos los excitantes cutáneos dolorosos, al calor y al frío extremos y al tacto grosero; el sujeto no puede localizar con exactitud el lugar en el que obra el estímulo, ni discriminarlo. Esta sensibilidad es la primera que reaparece cuando un nervio sufre una lesión.
Sensibilidad epicrítica: es la que asegura una discriminación más fina, localizada y exacta, permite apreciar el estímulo de poca intensidad, normalmente ejerce influencia inhibitoria sobre el sistema protopático, siendo esta más reciente. Responsable de la capacidad de reconocer formas y tamaños.
Campos receptivos
El campo receptivo de un receptor cutáneo es el área dentro de la cual un estímulo puede excitar a la célula. Si la piel se toca en dos puntos separados pero dentro del mismo campo receptivo, la persona será incapaz de sentir los dos puntos separados. Si los dos puntos se encuentran más allá de un único campo receptivo, ambos serán notados. El tamaño de los campos receptivos  determina el grado en que se pueden resolver los estímulos detallados: cuanto más pequeños y densamente agrupados estén los campos receptivos, mayor la resolución. Por esta razón, las terminaciones nerviosas de Merkel y los corpúsculos de Meissner están más densamente agrupados en las altamente sensibles puntas de los dedos, y están menos densamente agrupados en las palmas.
Los receptores sensoriales.
Los receptores sensoriales de la piel detectan los cambios que se producen en el entorno; a través del tacto, la presión y la temperatura. Cada tipo de receptor está inervado por un tipo específico de fibra nerviosa. Los distintos receptores se distinguen por: 1- el tamaño de su campo receptivo, 2- la persistencia de su respuesta y 3- el margen de frecuencias al que responden.
Los Corpúsculos de Pacini responden muy deprisa a cambios en la presión y tienden a reunirse cerca de las articulaciones, en algunos tejidos profundos, así como en las glándulas genitales y mamarias. Son sensores gruesos, en forma de cebolla, y le dicen al cerebro qué es lo que los presiona y también qué movimientos hacen las articulaciones o de qué modo están cambiando de posición los órganos cuando nos movemos. No se necesita mucha presión para hacerlos responder y enviar mensajes al cerebro; son sensibles a las sensaciones de vibración o variación, especialmente las de alta frecuencia.
El tacto de presión profunda (de un apretón por ejemplo) es generado por los corpúsculos de Pacini.
Los corpúsculos de Pacini son uno de los cuatro tipos de receptores que existen: en concreto, son receptores sensoriales de la piel que responden a las vibraciones y la presión mecánica. Poseen una cápsula de tejido conectivo más desarrollada y tienen varios milímetros de longitud. Los corpúsculos son elipsoidales y poseen una cápsula compuesta por numerosas capas de células de tejido conectivo aplanadas. Cada capa o lámina esta separada de las demás por fibras de colágeno y material amorfo. La cápsula rodea un espacio central. Cada corpúsculo recibe una fibra nerviosa gruesa mielítica, que pierde su vaina de mielina y penetra en el espacio central donde también pierde su vaina de Schwann. El axón desnudo recorre el espacio central sin ramificarse y forma un engrosamiento terminal.
Los corpúsculos de Pacini se encuentran por ejemplo, en el tejido conectivo subcutáneo y son especialmente numerosos en la mano y el pie. Además se encuentran en el periostio, las membranas interóseas, el mesenterio, el páncreas y los órganos sexuales.
Los Corpúsculos de Ruffini se hallan a cierta profundidad bajo la superficie de la piel; son sensores de temperatura. No puede sorprender que la lengua sea más sensible al calor que muchas otras áreas del cuerpo. A diferencia de otras informaciones táctiles, las de temperatura le dan cuenta al cerebro de cambios tanto altos como bajos, con frecuentes actualizaciones. El cuerpo responde inmediatamente a los cambios de temperatura, y sentimos el frío con un espectro corporal más amplio que el que tenemos para sentir el calor. Cuando el cuerpo se enfría, protege antes que nada los órganos vitales (por eso es tan fácil que se congelen las extremidades). Cuando los labios se nos ponen azules o el frío nos insensibiliza los dedos de los pies, es porque los vasos sanguíneos se comprimen y el cuerpo sacrifica las extremidades para mandar más sangre a la esencial sección interna.
Los corpúsculos de Ruffini son receptores sensoriales situados en la piel y registran su estiramiento. Identifican la deformación continua de la piel y tejidos profundos (Se encuentran en la dermis profunda). Son especialmente sensibles a estas variaciones y están situados en la superficie de la piel en la cara dorsal de las manos. Tienen una porción central dilatada con la terminación nerviosa.
Son un tipo de receptor de pequeño tamaño y poco abundantes (junto a los de Pacini suman unos 35.000 extendidos por todo el cuerpo). Se encuentran incluidos en el tejido conjuntivo, además cumple como función de termo receptor al percibir el calor como ya se mencionó.
Entre la epidermis y la dermis se encuentran los diminutos corpúsculos de Meissner, parecen especializarse en las partes no pilosas del cuerpo (las plantas de los pies, las puntas de los dedos, el clítoris, el pene, los pezones, las palmas y la lengua). Las zonas erógenas y otros puntos hipersensibles responden muy rápidamente a la más ligera estimulación.
Los corpúsculos de Meissner son un tipo de terminaciones nerviosas en la piel que son responsables de la sensibilidad para el tacto ligero. En particular, tienen la mayor sensibilidad (el umbral de respuesta más bajo) cuando reciben vibraciones de menos de 50 Hertz (ligeras). Son receptores rápidamente activos.
Los corpúsculos de Meissner son terminaciones nerviosas no mielinizadas encapsuladas, que consisten de células aplanadas de sostén dispuestas como láminas horizontales rodeadas por una cápsula de tejido conectivo. Una única fibra nerviosa serpentea entre las láminas y a través del corpúsculo.
Cualquier deformación física del corpúsculo causará una acción de potencia potenciada en el nervio. Dado que son de adaptación rápida o fásicos, los potenciales de acción generados decrecen rápidamente y cesan eventualmente (ésta es la razón por la que se deja de "sentir" la ropa que uno lleva puesta). Si el estímulo se elimina, el corpúsculo recupera su forma y mientras eso ocurre (es decir se está deformando físicamente) causa que se genere otra descarga de potenciales de acción.
 Debido a su localización superficial en la dermis, estos corpúsculos son particularmente sensibles al tacto y vibraciones, pero por las mismas razones, se limitan en la detección solo a aquello que está rozando  la piel.
Las terminaciones nerviosas de Merkel son receptores que se encuentran en la piel y mucosa. Dicha información tiene que ver con la presión y la textura. Cada terminación consta de una célula de Merkel en oposición cercana con una terminación nerviosa. En ocasiones recibe el nombre de discos de Merkel. Una única fibra de un nervio aferente se ramifica para inervar hasta 90 terminaciones parecidas. Se clasifican como receptores de adaptación lenta.
Las terminaciones nerviosas de Merkel tienen una amplia distribución. Pueden encontrarse en la piel con vellos, en los folículos pilosos además de  la mucosa oral y anal. En los humanos, las células de Merkel (como los corpúsculos de Meissner) surgen en las capas de piel superficiales, y se encuentran agrupadas debajo de la cresta de la punta de los dedos que constituyen las huellas dactilares. En la piel con pelo, las terminaciones nerviosas de Merkel se agrupan en estructuras epiteliales especializadas denominadas "discos del pelo". Otros tipos de receptores, como los corpúsculos de Pacini o los corpúsculos de Ruffini se encuentran principalmente en el tejido subcutáneo.
Su estructura semi-rígida y el hecho de que no están encapsuladas hacen que tengan una respuesta sostenida (en forma de potenciales de acción o picos) a la desviación mecánica del tejido. Son los más sensibles de los cuatro tipos principales de receptores a las vibraciones de baja frecuencia, entre los 5 y los 15 Hz. (Presión sostenida de la piel)
Debido a su respuesta sostenida a la presión, las terminaciones nerviosas de Merkel se clasifican como de lenta adaptación, en contraste con los corpúsculos de Pacini (receptores de rápida adaptación que responden únicamente al inicio y final de la desviación mecánica, y a las vibraciones de alta frecuencia).
Las terminaciones nerviosas de Merkel son extraordinariamente sensibles al desplazamiento de tejidos, y pueden responder ante desplazamientos de menos de 1 μm.